La fragancia sigue creciendo más que el cuidado personal en general, y 2025 premia la especificidad. Destacan tres direcciones.
Primero, la “skinificación” del scent: fórmulas que unen fragancia y beneficios para la piel (amigables con la barrera, no fotosensibilizantes). Segundo, naturals transparentes: los compradores quieren fuentes botánicas nombradas y pruebas, no vagos reclamos “naturales”. Tercero, formatos compactos y recargables para el hogar que encajan en modelos de suscripción.
Para las marcas, la oportunidad está en un relato creíble respaldado por documentación: informes GC-MS, cumplimiento IFRA y origen claro. Ganarán quienes hagan que un producto pequeño y bien hecho se perciba cuidado, no genérico.
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